Ponemos en cuestión la falta de «empleabilidad» de las filologías.

«Y tu carrera, ¿qué salidas tiene?». Por desgracia, todos aquellos que estudiamos una carrera relacionada con las humanidades hemos tenido que escuchar semejante improperio. Año tras año se suceden diferentes ránquines que sitúan a las carreras de humanidades —y en especial, a las filologías— a la cola en cuanto a empleabilidad se refiere. Por este motivo se antoja necesario este artículo que va dirigido no solo a aquellos que estudiaron o estén estudiando una filología, sino también a quienes recelan de hacerlo por las ignominiosas tasas de empleo y salidas profesionales.

1. Servicios de subtitulado y doblaje (audiovisual)

Debido a la irrupción de lo audiovisual y la ingente cantidad de contenido que traducir, doblar y subtitular, cada vez es más frecuente que desde la industria del cine o los videojuegos se requiera de expertos en la materia para un correcto subtitulado o doblaje. Esta entrevista ilustra la situación actual de quienes se dedican a ello.

2. Lingüística informática


Aunque pueda parecer un sector más propio de lingüistas que de filólogos, lo cierto es que se puede acceder a los másteres de este sector desde cualquier filología. Solo hace falta cierto dominio de la informática, e interés por aquellas herramientas en las que la lingüística y la informática se solapan, como por ejemplo, en los corpus, tesauros o traductores automáticos

3. Archivística

Esta es una opción para aquellos con estudios de Filología Clásica, por lo útil y práctico que resulta tener conocimientos de latín y griego para conservar, clasificar y controlar los documentos de los que se dispone.

4. Lector profesional

Kate Winslet and David Kross star in Stephen Daldry's The Reader.


En el ámbito de la literatura encontramos la opción de ser lector profesional. Y no es porque haya lectores no profesionales, sino porque se requiere una lectura selectiva de los manuscritos que llegan a las editoriales, de tal forma que el lector profesional cumple una doble función: descartar o dar el visto bueno al manuscrito, e informar al editor de las características del texto.

5. Community manager

Cada vez son más las empresas que deciden contratar a expertos en comunicación para manejar sus redes sociales. Por este motivo, recurrir a filólogos se vuelve necesario para evitar situaciones como las de la imagen de arriba.

6. Corrector de estilo

Otro de los campos en los que se necesita el aporte de un filólogo es el de la corrección de estilo. Para ello, es preciso tener claros ciertos aspectos de la corrección, como la contextualidad, la coherencia o la ortotipografía.

7. Bibliotecario

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En los últimos años han proliferado los másteres y titulaciones para formar profesionales encargados de las bibliotecas patrimoniales. De este modo, el titulado en cuestión será capaz de crear servicios para usuarios de estas bibliotecas, conservar y restaurar documentos patrimoniales o gestionar la propiedad intelectual de las obras.

En definitiva, estas son solo algunas salidas profesionales que los filólogos en ciernes deben tener en cuenta. Con ello se demuestra que el contenido interdisciplinar de la filología permite acceder a diferentes sectores laborales.

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