Hay una serie de signos ortográficos que están al margen de los signos de puntuación —el punto, la coma, el punto y coma, los dos puntos, etc.— y los signos diacríticos —la tilde y la diéresis—. Estos signos ortográficos son los que se denominan «signos auxiliares», ya que pueden cumplir diferentes funciones. Según aparece en la Ortografía de la lengua española (2009), «el grupo de signos auxiliares constituye un inventario abierto, que puede variar según el tipo de texto y el ámbito o disciplina en el que este se inscriba» (p. 278). En esta obra, además, se distinguen dos tipos de signos auxiliares: los de uso general, donde se encuentran el guion, la barra o el apóstrofo, y los de tipo técnico, como el asterisco, el calderón, la flecha o el diple o antilambda. De este último signo es del que hablaremos a continuación.

Las antilambdas o diples (< >) también se conocen a menudo como corchetes angulares —cabe diferenciarlas, además, de las comillas angulares o latinas (« »)—y pueden representarse como signo simple o como signo doble, según el uso. El uso simple lo encontramos principalmente en dos ámbitos: las matemáticas —para expresar que un número es mayor o menor que el que le precede— y en la fonética o lingüística histórica, donde se utiliza para marcar la evolución de una palabra (filiam > hija). Cuando se utilizan como signo doble se hace, generalmente, para tres casos: en primer lugar, en la crítica de textos antiguos, en los que se usan para encerrar aquellas letras que han quedado omitidas de una palabra —e.g., cuad<ri>ga—. El segundo y el tercer uso estarían relacionados con la informática, pues son utilizados para encerrar sitios web —i.e., <www.rae.es>— o para marcar etiquetas en formato HTML, como en <app> o en <b> negrita <b/>.

La formación del término antilambda es muy sencilla: la raíz anti-, que indica oposición o contrariedad, y el término lambda, por semejanza con esta letra griega (Λ). El término diple, sin embargo, procede del latín diple, que a su vez procede del griego διπλῆ, cuyo significado es ‘doble’ o ‘con dos caras’.

Bibliografía:

Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española, Nueva gramática de la lengua española. Morfología y sintaxis. Madrid: Espasa, 2009.

Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española, Ortografía de la lengua española. Madrid: Espasa, 2010.

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