En español hay un gran número de sustantivos que presentan un solo número, de tal forma que su uso se limita a la forma en singular o plural. El tema que nos ocupa en este artículo es el de los denominados pluralia tántum (lit. ‘solo plurales’), es decir, aquellos sustantivos que solo empleamos en plural. Del mismo modo que no utilizamos el plural de sed, caos o tez, lo mismo ocurre con ciertos sustantivos comunes en nuestra lengua.

Por lo general, cuando se aborda el tema de aquellos sustantivos que presentan un solo número, se suelen poner dos ejemplos: gafas y tijeras. Sin embargo, en relación con el primer ejemplo, es preciso matizar que la entrada que aparece en el Diccionario de la lengua española es gafa, y en su primera acepción aparece la marca de usado también en plural con el mismo significado que en singular. Con el segundo ejemplo también ocurre algo parecido; esto se debe a que hay ciertos sustantivos que se refieren a objetos cuya forma está compuesta por dos partes simétricas. Verbigracia, sustantivos como pantalones, lentes, tijeras o gafas, donde la forma en plural admite la referencia tanto a un objeto concreto como a un conjunto de ellos.

Retomando la cuestión de los pluralia tántum, hay una lista de términos que se podrían incluir en este grupo. Gachas, ojeras, víveres, exequias, arras, andadas o expensas son solo algunos de estos sustantivos. Sin embargo, también se pueden agrupar atendiendo a su clase semántica. Por citar algunos ejemplos, en el campo semántico de la comida encontramos sustantivos como callos, mollejas, natillas o ñoquis; en el de cantidades de dinero, encontramos otros como finanzas, fondos u honorarios. En el de la geografía, lo mismo: los Alpes, los Andes o los Pirineos son tan solo algunos ejemplos.

Según queda recogido en la Nueva Gramática de la lengua española, «las causas de que se excluyan aquí los singulares son internas al sistema lingúístico. No se deduce, pues, de la naturaleza misma de los objetos denotados […]. No se debe, pues, buscar en la realidad misma la justificación de que la lengua exprese con plural nociones como gárgaras, víveres o zarandajas» (NGLE, p. 172).

Estos ejemplos de plurales inherentes, además, actúan como nombres no contables, de tal modo que rechazan la cuantificación con algunos numerales o ciertos adjetivos cuantificativos. De este modo, oraciones como Faltan dos provisiones o Estuve haciendo tres gárgaras carecen de sentido —aunque sintácticamente sean correctas—. En definitiva, es preciso conocer estos términos no solo en lo que concierne a la semántica —i.e., al significado de estos—, sino también para saber qué lugar ocupan en el plano morfosintáctico.

Obras consultadas:

  • Real Academia Española. (2014). Gafa. En Diccionario de la lengua española (23.ª ed). Recuperado de http://dle.rae.es/?id=Ih6NRQV 
  • Real Academia Española (2009). Nueva gramática de la lengua española. Madrid: Espasa.
Anuncios