La cedilla, ce cedilla, ce con cedilla o zedilla es una consonante que forma parte de algunos alfabetos actuales de lenguas románicas, como el francés, el catalán o el portugués. Es más, la única palabra que encontramos comúnmente en prensa escrita procede del catalán, y esta palabra no es otra que Barça —procedente del acortamiento de Barcelona—. No obstante, como veremos a continuación, la pronunciación de la cedilla en castellano medieval difiere de la pronunciación de esta letra en catalán.

¿Por qué se llama cedilla?

Según el Diccionario de la lengua española, el término cedilla procede del diminutivo del término ceda, que a su vez se trata de una variante de la forma zeda, término en desuso con el que también se puede nombrar a la letra zeta —de ahí que también sea válida la forma zedilla, aunque sea poco usada—. De hecho, según se explica en la Ortografía de la lengua española (2010), «esta letra, que se especializó en el español medieval en la representación de uno de los fonemas sibilantes, surgió por evolución gráfica de la z, que los amanuenses visigodos escribían con un copete en forma de c, adorno que fue creciendo hasta convertir la z originaria en un mero apéndice o virgulilla» (p. 26). El hecho de que esta letra hoy en día no tenga presencia en nuestro alfabeto se debe a que fue sustituida en la escritura tanto por la c (ante e, i) como por la z (ante a, o, u). La desaparición de esta letra del alfabeto castellano se produjo en 1775, con la quinta edición de la Ortografía de la lengua castellana.

La pronunciación original de esta letra era una africada dental sorda /ts/. De este modo, cuando las vocales i o e iban precedidas de este sonido, se escribía con c (como en cielo), mientras que la escritura con ç tenía lugar cuando esta iba acompañada de a, o y u (como en cabeça). Esta distinción perdura hoy en día con el sonido fricativo interdental sordo /θ/, puesto que escribimos cielo o cena y zapato, zorro o zueco. En la transcripción fonética, sin embargo, el fonema es el mismo: [‘θjelo] o [θa’pato]. Esto se debe a lo que se conoce como reajuste de sibilantes. El reajuste tuvo lugar en el siglo XVI como consecuencia de una serie de fenómenos: la desafricación —i.e., la africada dental sorda /ts/ se fricativiza— y el cambio en el lugar de articulación —de la realización dental o dorsodental se pasa a una articulación interdental—. De este modo, en las palabras en las que había una ce cedilla se produjo un cambio en la escritura, y este cambio se produjo en favor del sonido interdental —representado, como hemos explicado, por las letras z y c—.

Obras consultadas:

Real Academia Española. (2014). Cedilla. En Diccionario de la lengua española (23.a ed). Recuperado de http://dle.rae.es/?id=863q17o

Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española (2010). Ortografía de la lengua española. Madrid: Espasa.

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