Pocas veces un término latino ha dado lugar a palabras tan dispares en nuestro léxico. Hoy en día poco tiene que ver un huelguista con un juerguista o un holgazán, pero si recurrimos a la etimología de estos términos, pronto veremos cuál es el sustantivo latino del que derivan: follis, -is.

En latín, el término follis significa ‘fuelle [para el fuego]’. De este sustantivo se originó el verbo follicare, de la primera conjugación, cuyo significado es el de ‘resoplar, jadear, soplar con un fuelle’. La evolución fonética de dicho término originó el antiguo verbo castellano folgar, con idéntico significado. Ahora bien, como ocurre con muchos ejemplos de palabras latinas que comienzan por f —véanse farinam > harina o filium >hijo—, primero hubo un proceso de aspiración y después se enmudeció. De tal modo que, en algunas variantes, como la andaluza, dicha aspiración se conservó y originó el término juerga.

La relación semántica entre el latino follicare y el castellano holgar —emparentado con huelga, como veremos más adelante— es clara: en el Diccionario de la Lengua Española encontramos que, la segunda acepción del verbo holgar es ‘descansar, tomar aliento después de una fatiga’. Por tanto, ese tomar aliento tiene que ver con soplar, con tomar aire —se trata, por así decirlo, de una relación metafórica entre el fuelle y el resoplar tras una jornada de trabajo—. Dicho de otro modo: la huelga sería la jornada en la que se descansa, en la que se toma aliento tras la fatiga del trabajo —cabe insistir en el significado metafórico de los términos—.

¿Cómo se pasó del verbo folgar al sustantivo juerga?

Según Joan Corominas (2012, 323), en el siglo XIII ya había un derivado del primitivo folgar: huelga. La explicación parece sencilla; la o en posición tónica diptonga en ue y la f en posición inicial primero se aspiró y luego enmudeció.  Pero la explicación puede ir más allá: en la variante andaluza, como señalábamos antes, se dio otro fenómeno, que tiene que ver con el cambio de la consonante lateral /l/ por la vibrante simple /r/. Así pues, la f en posición inicial se aspiró, pero no enmudeció —como si ocurrió con el término huelga—.

¿Y qué tienen que ver estos verbos con follar?

La primera acepción de este verbo, tal y como aparece en el DLE es la de ‘soplar con el fuelle’, con idéntico significado que el verbo latino follicare. Otras acepciones de este verbo son ‘soltar ventosidades sin ruido’ —una forma metafórica de soplar— y ‘practicar el coito’. En este último caso también podríamos encontrar la semejanza con el significado del verbo latino, puesto que en el coito, en teoría, también se resopla.

Referencias bibliográficas:

Corominas, Joan, Breve diccionario etimológico de la lengua castellana. Madrid: Gredos, 2012.

Real Academia Española, Diccionario de la lengua española. Madrid: Espasa, 2014. 

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