La morfología verbal a veces presenta particularidades que merecen ser estudiadas, recordadas o repasadas para que, valga la redundancia, los verbos no nos jueguen una mala pasada. Por ejemplo, para no decir Yo aconteceré —1.ª p. sg. del futuro de indicativo activo del verbo acontecer— o Tú conciernes —2.ª p. sg. presente de indicativo activo del verbo concernir—. Vistos estos ejemplos, cabe por tanto explicar qué son los verbos defectivos y por qué no pueden conjugarse todas sus formas.

El Diccionario de la lengua española define verbo defectivo como aquel «que no se usa en todos los modos, tiempos o personas». De este modo, los verbos impersonales o unipersonales entrarían dentro de la lista de verbos defectivos, puesto que solo se conjugan en tercera persona. Verbigracia, los verbos denominados atmosféricos —llover, nevar, granizar, lloviznar, amanecer, anochecer, etc.—, aunque también presenten usos no defectivos, como en Amanecí en un lugar inhóspito o en la locución verbal Llueven chuzos de punta. Lo mismo ocurre con el verbo haber, que presenta formas que no son defectivas cuando se utiliza como verbo auxiliar —ha estado, habré dicho— .

A pesar de que la lista de verbos defectivos es muy extensa, cabe tener en cuenta aquellos verbos que anteriormente fueron considerados como tal, pero que hoy en día se conjugan en todas sus formas. Buena prueba de ello son los verbos soler y abolir, tradicionalmente considerados como defectivos, y que hoy en día no lo son. En el caso de abolir, el Diccionario panhispánico de dudas (2005) lo considera defectivo, aunque en la 23.ª edición del Diccionario de la lengua española (2014) aparece la conjugación completa de este verbo. Con el caso de abolir ocurre algo parecido; a pesar de que las formas más comunes de este verbo son aquellas cuyas desinencias empiezan por -i —como en abolió, abolieron, etc.— el uso de este verbo es el que ha propiciado que se lo considere como verbo regular, de tal modo que las formas abuelo, abueles o abuele —del presente de indicativo activo— son incorrectas, y en su caso se deberían utilizar las formas abolo, aboles, abole, etc. Otro caso que merece ser mencionado es el del verbo balbucir, cuya forma para la 1.ª persona del singular tanto del presente de indicativo como del presente de subjuntivo se toma del verbo balbucear. Por tanto, se diría yo balbuceo y yo balbucee.

Otros verbos que sí pueden considerarse defectivos por utilizarse únicamente en 3.ª persona del singular del presente de indicativo son atañer, concernir, suceder, ocurrir, acontecer. El significado de los verbos, por tanto, es esencial a la hora de considerar su defectividad. Formas como Yo ataño o Tú aconteces carecen de sentido por el propio significado que tiene el verbo.

En resumen, cuando una forma verbal nos resulta poco común o usada, o simplemente no sabemos cómo se diría en presente de indicativo, lo mejor es que echemos mano del conjugador de verbos del DLE para ver si, en efecto, se trata de un verbo defectivo. Aunque, como es evidente, hay que saber que las primera persona del singular del presente de los verbos asir y roer es asgo y royo, respectivamente.

Obras consultadas:

Real Academia Española, Diccionario de la lengua española, 23.ª ed. Madrid: Espasa, 2014.

Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española, Diccionario panhispánico de dudas. Madrid: Santillana, 2005.

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